La importancia de lo alámbrico tras las redes inalámbricas y su visualización

El 2018 inició con la cifra de 4.021 millones de personas conectadas a internet en el mundo. Este número indica que más de la mitad de la humanidad está conectada, hecho que plantea grandes retos para la infraestructura de comunicaciones tras las redes inalámbricas.


En el ámbito educativo, aparte de los computadores portátiles y las tabletas, son cada vez más comunes las plataformas online, los softwares colaborativos, las pantallas interactivas, los proyectores e impresoras inalámbricas y otros dispositivos que requieren una robusta estructura tecnológica para funcionar adecuadamente.

La dependencia del internet en todos los sectores corporativos, ámbito comercial, usuarios comunes y ahora para la industria de manufactura, son tendencias que potencializan los mercados para las empresas de tecnología que ahora tienen en sus manos la responsabilidad de innovar en investigación y desarrollo, así como en capacidades tecnológicas y comerciales para soportar esta constante demanda.

Según Juan Pablo Borray, gerente de desarrollo de negocios para Latinoamérica de Panduit, “aunque es evidente que ya no es posible concebir el mundo corporativo sin internet, y los usuarios del común simplemente dependen de una conexión para comunicarse, informarse, y en general para ir al ritmo de la sociedad, ambientes como el educativo son los que más dependen de las redes inalámbricas y a su vez los que requieren mayores exigencias técnicas para que estas funcionen adecuadamente”.

En cuanto al ámbito educativo, y gracias a los cambios generacionales que hacen de los nativos digitales, personas “hiperconectadas”, han nacido los ambientes colaborativos. En estos, herramientas como los tableros interactivos, proyectores inalámbricos y tabletas que permiten descargar libros, ver videos e intercambiar archivos, son la nueva tendencia que es posible gracias a una buena señal de internet, transportada por un Wi- Fi con capacidad suficiente para moverlo todo al mismo tiempo.

“Ejemplos de este nuevo modelo educativo son las universidades, en donde de diez mil a veinte mil personas entre estudiantes, docentes y colaboradores de planta administrativa tienen que estar conectados al tiempo”, dice Borray.

Clásicos de este formato son las universidades de Estados Unidos en las que los estudiantes, además de educarse en aulas inteligentes, tienen sus propias residencias dotadas de todos los dispositivos de un hogar como smart tvs, audífonos, reproductores y amplificadores de música e impresoras inalámbricas, entre muchos otros.

“En estos ambientes, las redes deben soportar un tráfico muy pesado pues se estima que cada persona pueda tener entre 7 u 8 dispositivos. En el caso de las universidades en Latinoamérica, este número de dispositivos puede bajar, pero de igual manera, la infraestructura física, así como las nuevas formas de agregar dispositivos y las herramientas disponibles para el diagnóstico y la optimización, deben tener la capacidad de gestionar hasta cinco dispositivos por persona en promedio”, asegura el experto de Panduit.

En la región, Colombia aumenta sus casos de éxito y el sector educativo poco a poco se fortalece desde la base, gracias al esfuerzo del Ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) que ha logrado conectar a internet al 98% de sus municipios con 28 millones de conexiones.

En este país, las universidades privadas ya entraron en la tendencia de las aulas virtuales y Universidades como la EAFIT desarrollan sus propios proyectos de aulas inteligentes y programas para potenciar en los docentes las competencias digitales para la innovación educativa, a través del uso y apropiación de las herramientas TIC, la gestión de redes de aprendizaje, el liderazgo, la creación y la administración de ambientes de aprendizaje.

En México aún no existen datos duros sobre el valor de mercado de EdTech, aunque sí se conoce que entre 2013 y 2016 el gobierno invirtió más de 7,600 millones de pesos en la adquisición de computadoras y tabletas y además se ha diseminado el uso de la Realidad Virtual como herramienta que permite a los docentes explicar de forma más clara determinados temas, permitiendo que los estudiantes retener y recordar la información por más tiempo si se ofrece en forma de imágenes o vídeos.

Para José Manuel Bonilla, gerente de canales de Netscout para Latinoamérica, es importante destacar que estas redes inalámbricas dedicadas a ambientes educativos requieren gran robustez pues más allá de soportar los tres típicos dispositivos -smartphones, tabletas y laptops-, sumados a los ya mencionados que se usan en clase, hoy tienen la tarea de proveer señal para nuevas funciones.

“Relacionadas con las redes inalámbricas en los ambientes educativos también están todas aquellas aplicaciones de automatización para los edificios inteligentes como los sensores de presencia, sensores de temperatura y sensores de cantidad de luz en el ambiente, asociados al manejo de aires acondicionados, redes lumínicas e incluso persianas que se operan de manera inteligente, todo esto, para lograr que los estudiantes se puedan sentar cómodamente a recibir sus cátedras gracias a todas estas funcionalidades del internet de las cosas”, puntualiza Bonilla.

Para este tipo de ambientes, hoy ya no se busca cobertura sino calidad de servicio con conexiones confiables, estables y con un desempeño apropiado para la cantidad de información que estos dispositivos requieren con el fin de lograr ecosistemas altamente efectivos que, más allá de los salones de clase, incluyen cafeterías, restaurantes, laboratorios, bibliotecas, salones de conferencias e incluso escenarios deportivos.

Según expertos, esta transformación educativa que avanza a un ritmo vertiginoso abrirá otras puertas para el futuro como las aulas colaborativas con proyecciones en realidad aumentada, herramientas de almacenamiento en la nube y plataformas de gamificación o mecánicas de juego para la enseñanza.